Devociones de la Iglesia de La Merced
La Iglesia de Nuestra Señora de La Merced es un lugar donde la fe del pueblo se expresa y se profundiza a través de la oración, la liturgia y las devociones. Estas prácticas no sustituyen la fe ni los sacramentos, sino que ayudan a los fieles a vivirlos con mayor conciencia, recordando la cercanía de Dios en la historia y en la vida cotidiana.
En La Merced, las devociones a Jesús de la Merced, San Judas Tadeo y Nuestra Señora de La Merced orientan el corazón de los fieles hacia el misterio de la salvación, fortaleciendo la esperanza, la confianza en Dios y el compromiso cristiano.
Jesús de la Merced
La devoción a Jesús de la Merced conduce a los fieles a contemplar el misterio de Cristo que, por amor, asume el sufrimiento y entrega su vida para la redención de la humanidad. Esta imagen invita a reconocer en la cruz no solo el dolor, sino también la manifestación más profunda de la misericordia y del amor salvador de Dios.
Durante la Cuaresma y la Semana Santa, los fieles se acercan a Jesús de la Merced para meditar su pasión, unir sus propias cruces a la de Cristo y renovar la esperanza en la vida nueva que brota de su entrega total.
Tiempo de veneración:
Cuaresma y Semana Santa, de manera especial el Viernes Santo.
San Judas Tadeo
La devoción a San Judas Tadeo recuerda a los fieles que Dios actúa en la historia a través de la comunión de los santos. Como apóstol y testigo del Evangelio, San Judas invita a confiar en la fidelidad de Dios incluso en las situaciones más difíciles.
Acudir a su intercesión es una expresión de fe que anima a perseverar, a no perder la esperanza y a vivir con confianza la voluntad de Dios. Esta devoción, profundamente arraigada en la vida parroquial, fortalece la certeza de que ninguna situación está fuera del alcance del amor y la misericordia divina.
Fechas de veneración:
28 de octubre, fiesta litúrgica.
Todos los miércoles, día especial de oración y encuentro con los fieles.
Nuestra Señora de La Merced
La devoción a Nuestra Señora de La Merced pone a los fieles bajo la protección maternal de María, quien conduce siempre a Cristo y acompaña a la Iglesia en su camino de fe. Venerada como patrona de los cautivos, su figura recuerda la misión cristiana de anunciar la libertad que nace del Evangelio y de acompañar a quienes viven situaciones de dolor, opresión o sufrimiento.
María, como madre y discípula fiel, invita a vivir una fe confiada, comprometida y abierta a la voluntad de Dios, sosteniendo la vida espiritual y comunitaria de la parroquia.
Fecha de veneración:
24 de septiembre, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de La Merced.